El síndrome de Sotos es una condición genética poco frecuente, caracterizada por un crecimiento físico acelerado durante la infancia, rasgos faciales distintivos y un retraso variable en el desarrollo motor y cognitivo. Aunque en los primeros años de vida suele requerir un acompañamiento interdisciplinario con terapias físicas, ocupacionales y del lenguaje para superar los desafíos iniciales en la motricidad y el aprendizaje, el patrón de sobrecrecimiento tiende a estabilizarse al llegar a la pubertad. Gracias a estas intervenciones tempranas y al apoyo continuo de su entorno, la mayoría de las personas con síndrome de Sotos logran desarrollar las habilidades necesarias para desenvolverse con un buen nivel de autonomía en la vida diaria, alcanzando metas académicas, sociales y laborales según sus capacidades individuales.